Alegrías y Penas
Una alegría compartida es doble alegría. Una pena compartida es media pena. Así tenemos que si el dolor es lo positivo, y no puede existir satisfacción duradera, el sufrimiento no puede ser eliminado de la vida humana, o por lo menos no radicalmente. El grado de alegría o de tristeza que un individuo padezca, se debe atribuir, no a cambios exteriores, sino más bien, al estado interior del hombre o a su disposición física e íntima. En el caso de la alegría, cuando la satisfacción va creciendo hasta convertirse en ésta, vemos que el cambio de satisfacción a alegría se da comúnmente sin necesitar de ningún motivo exterior. Sin embargo, nuestro dolor, muchas veces si es provocado por algún accidente exterior, siendo esto la principal causa de nuestra aflicción, consideramos que de no haberse dado tal circunstancia particular, o si pudiéramos eliminar ese suceso, experimentaríamos gran alivio o nunca hubiéramos padecido tal dolor. La alegría y la tristeza son inseparables. Llegan juntas, y, cuando una de ellas se sienta en tu mesa, la otra espera durmiendo en tu lecho. En verdad, estás suspendido en la balanza entre la alegría y la tristeza. Sólo cuando está vacío tu peso, permanece quieto y equilibrado. Así cuando el que cuida el tesoro se levante para pesar su oro, es necesario que tu alegría y tu tristeza suban y bajen, para equilibrar tu alma. Al sentir una gran tristeza te das cuenta que la alegría es el mejor remedio para seguir adelante .Aquel que sabe descubrir lo positivo de las cosas y en especial de sus semejantes, siempre anda alegre y confiado. La alegría esta dentro de todos nosotros inherentemente. Proviene de la sensación de ser amado. Nace de apreciar el don de la vida. Surge cuando hacemos lo que nos parece correcto, acuérdate que la palabra alegría deriva del latín alicer-alecris, que significa vivo y animado, es por eso que se concibe como un estado interior fresco y luminoso, generador de bienestar general, altos niveles de energía y una poderosa disposición a la acción constructiva, que puede ser percibida en toda persona, siendo así que quien la experimenta, la revela en su apariencia, lenguaje, decisiones y actos.
Cuándo las ganas de reír estén ausentes, recuerda uno de los mejores momentos de tu vida, y déjalo correr por las calles de tu mente... Nunca dejes de sonreír, nunca sabes quien se puede enamorar de tu sonrisa