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La Coctelera

Una inspiración al éxito

Comprender que nuestra existencia en este mundo es para crecer y hacernos mejores seres es entender que en uno mismo está la herramienta más grande para el éxito: La motivación personal. A veces renunciamos voluntariamente a ella, impulsados por las fuerzas tentadoras del poder, la ambición, o la ignorancia de nuestra realidad interna. Así, se entiende que es común que fracase, quien acostumbra elegir lo fácil, cuando debe elegirse lo correcto. Que no hacer nada es un cómodo y conveniente refugio, siendo éste una aprensión eterna, sin osadía, sin resolución, sin espíritu. Solemos ser amistosos, hasta que se nos exige, critica o contradice. Quien nos desdice, se transforma a corto plazo en un enemigo a quien combatir, no lo "escuchamos", pues no queremos descubrir ni reconocer nuestro verdadero entorno, con todas sus peculiaridades, certezas, dudas o  incertidumbres, siendo éstas últimas, operando en forma desorganizadas, gestor y motor de la reducción de nuestro propio auto concepto. Enfrentar la realidad, es la mejor cura para la desmotivación, depresión y/o la falta de autoestima, el sobreponerse y poder superar las adversidades nos permite observar claramente cual es la verdadera realidad. Tus circunstancias pueden no ser de tu agrado, pero no han de seguir siendo las mismas si concibes un ideal y luchas por alcanzarlo, podemos tomar a la fantasía como compañera, pero debemos seguir como guía a la razón, la cual nos reorienta a no mirar hacia atrás con ira, ni hacia adelante con miedo, sino alrededor con atención.

Acrecentar la motivación personal es procurar, decir, creer y compartir estímulos que mueven a la persona y a su esencia a realizar acciones y persistir en ellas hasta terminarlas. Cuando uno asume que el esfuerzo es necesario para producir resultados, y se comienza a poner ese esfuerzo, los resultados que se producen son tremendamente gratificantes. Realmente el verdadero éxito no es más que tener la sensación de que estamos avanzando en todas las áreas importantes de nuestra vida. Consiste en tener la certeza de que hoy soy mejor que ayer, pero teniendo la seguridad de que mañana seremos todavía mejores. Cuando una persona sabe que está poniendo el máximo por su parte, siempre aparece la motivación generada por la sensación de estar dando lo mejor y solamente lo mejor, y por estar generando un avance significativo hacia sus mayores sueños.

Se ha dicho, y con mucha convicción por algunos, que nada trae más éxito que el propio éxito. El único elemento esencial y eterno de toda acción humana es el motivo que la origina y que ella confirma y desarrolla, o debilita y desplaza. Nadie puede resistir un impulso por malo si no lo reconoce como tal, ni logrará vencer el mal si carece de suficiente fuerza de voluntad, entonces si las metas que nos formamos se basan en nuestros intereses, ¿cuáles son los diferentes intereses que pueden tener dichas metas? O más bien ¿Se puede arribar a un punto de vista desde el cual ambas parecen concordar y en el que, además, la una ilustra y confirma la otra?

Para una adecuada respuesta a estas interrogantes, hay que tener en claro lo siguiente; Todos podemos crear o concebir cosas maravillosas sin la necesidad de recibir algo a cambio, sólo por mostrarlo al mundo, sólo porque realmente, queremos hacerlo, sólo por la satisfacción de hacerlo, sólo por ver esa cara de felicidad de las personas, sólo por verles sonreír...Por tanto, determinar la verdad y el error acerca de lo material y lo espiritual, que mueve nuestros intereses o motivaciones, exige primero, asumir nuestra condición de sujetos comprometidos con el mundo sensible, con nuestras carencias o debilidades, con nuestras virtudes y bondades, es decir , con la conexión interna de nuestra realidad versus la reciprocidad del mundo que nos aportan nuestros semejantes , entendiendo y aceptando consecuentemente la invariable singularidad de la imperfección humana, que nos une.

El mundo humano tiene sus leyes de cambio y de inversión. La considerada ley de la siembra y la cosecha es incuestionable. A todos se nos dan ciertos valores, y los valores que decidamos invertir son los que se van a multiplicar. Si tenemos rencor y lo ejercemos, ese rencor va a crecer y multiplicarse en nosotros. Si tenemos amor por los demás y lo ejercemos, ese amor va a crecer, y nos hará exitosos, motivados espiritualmente, más ricos, pues lo  utilizamos para trascender el metódico y pesado caminar de la vida. Lo utilizamos también para entender el dolor, para responder las cuestiones filosóficas básicas sobre la vida y para encontrar sentido tanto temporal como existencial.

Para terminar esta reflexión, les quiero expresar lo siguiente: Muchas personas experimentan un cambio de pensamiento aná­logo y fundamental cuando afrontan una crisis que amenaza su vida y de pronto ven sus prioridades bajo una luz diferente. Y lo que vemos está altamente interrelacionado con lo que somos. No podemos llegar muy lejos en la modificación de nuestro modo de ver sin cambiar simultáneamente nuestro ser, y viceversa. A veces el proceso es doloroso y desgarrador. Es un cambio que tiene que estar motivado por un propósito superior, por la disposición a subordinar lo que uno cree que quiere ahora a lo que querrá más adelante, es una lucha personal intransferible, es un cambio de paradigma, muchos veces lento o precipitado como una vorágine tormentosa . Pero este proceso produce al final; felicidad, tranquilidad y paz, bienes divinos, inapreciables, al reconocer nuestra responsabilidad de hacer que las co­sas sucedan, nos sentimos prósperos y voluntariosos, pues  el alma sabe también, que en último término, aunque pueda demandarnos muchas vidas, el valor de las lecciones que hemos aprendido y la conciencia alcanzada sobrepasarán ampliamente los sufrimientos que hemos soportado.

Gracias, mi ángel...gracias Marcella

Evitar la violencia para resolver los conflictos familiares

Todas las familias tienen momentos de mayor unión y entendimiento y también de desacuerdos y discusiones. La manera de llegar a acuerdos, o expresar  sus enojos cambia de una familia a otra. Así, habrá algunas que discutirán menos, lo que no quiere decir que no tengan conflictos. Otras, que expresen con más violencia sus diferencias.

El hecho de ser personas diferentes, independientemente de la edad y sexo que tengamos, hace que el convivir con otros/as no siempre resulte fácil y armónico. Es normal, e incluso deseable en algunos casos, que existan desacuerdos y diferencias entre los miembros de una familia. Los desacuerdos ayudan a conocernos mejor en lo que cada uno/as es, desea, le molesta, etc. Y además, representa una oportunidad para lograr acuerdos, entre todos/as, en los aspectos que rodean la vida cotidiana.

Lo importante es que cuando existan desacuerdos, se busquen formas no violentas para resolverlos y lugares donde sólo participen los que tienen el problema. Algunas veces ocurre que, los padres discuten o se contrarían en opiniones y juicios frente a sus hijos, llegando a involucrarlos, haciendo del conflicto un mal mayor. Esta forma de enfrentar las discusiones o desavenencias solo aumenta la distancia entre los miembros del grupo familiar y amplifica su incomunicación y desconfianza.

¿Qué es la Orientación Familiar?

     La palabra Orientación deriva de "Oriente", lugar de la salida del sol, que simboliza la iluminación, la fuente de la vida. En este sentido "orientarse" es ir hacia ese foco de luz, salir de la oscuridad, poder "ver". También orientarse es ubicarse, saber hacia donde caminar y no perderse. Una persona que aprende a orientarse, se ubica donde se encuentra y hacia donde quiere y debe ir. O sea, el propósito de la orientación es precisamente eso,  aprender a orientarse.

      La orientación pretende que las personas usen y desarrollen sus propias capacidades y utilizando los conocimientos e información necesarios, tengan la posibilidad de enfrentar en mejor forma sus problemas personales, de interrelación con otros y con el mundo que las rodea. Así, se entendería que el propósito de la acción orientadora no es dirigir la vida de las personas, ni resolverle sus problemas; por el contrario, el propósito es que ellas mismas lo puedan "direccionar" de una manera más integrada, más independiente, y mejor organizada. Este planteamiento radica esencialmente en un  "aprendizaje" de sí mismo,  es lo que toma la Orientación Familiar como lo básico al hablar de la capacidad del hombre de introducir cambios en su estilo de vida. En este punto se aclara lo siguiente, un conocimiento no puede ser adquirido con autenticidad sino cuando está relacionado explícitamente con situaciones percibidas como problemas representativos y únicos, que atañen directamente al individuo en sus sentimientos y/o en su acción, solo  en su pleno conocimiento, de todas sus dimensiones, reconocido experiencialmente y aceptado incondicionalmente, se decide la naturaleza su propio cambio libremente.  

     El orientador familiar es una especie de  facilitador de cambios, alguien que gatilla una nueva interpretación de la realidad que emana del relato  de su cliente. Lo que hace en definitiva es acompañar en una búsqueda mutua para que quién consulte llegue ser quién es y decidir desde su intimidad. El Orientador entonces mediante técnicas altamente empáticas trata de reflejar la vivencia de sus clientes. Se trata de reeducar al sujeto agobiado en una atmósfera de comprensión, de confianza en si mismo descubriendo los propios valores, aptitudes y limitaciones.

Alegrías y Penas

 

Una alegría compartida es doble alegría. Una pena compartida es media pena. Así tenemos que si el dolor es lo positivo, y no puede existir satisfacción duradera, el sufrimiento no puede ser eliminado de la vida humana, o por lo menos no radicalmente. El grado de alegría o de tristeza que un individuo padezca, se debe atribuir, no a cambios exteriores, sino más bien, al estado interior del hombre o a su disposición física e íntima. En el caso de la alegría, cuando la satisfacción va creciendo hasta convertirse en ésta, vemos que el cambio de satisfacción a alegría se da comúnmente sin necesitar de ningún motivo exterior. Sin embargo, nuestro dolor, muchas veces si es provocado por algún accidente exterior, siendo esto la principal causa de nuestra aflicción, consideramos que de no haberse dado tal circunstancia particular, o si pudiéramos eliminar ese suceso, experimentaríamos gran alivio o nunca hubiéramos padecido tal dolor. La alegría y la tristeza son inseparables. Llegan juntas, y, cuando una de ellas se sienta en tu mesa, la otra espera durmiendo en tu lecho. En verdad, estás suspendido en la balanza entre la alegría y la tristeza. Sólo cuando está vacío tu peso, permanece quieto y equilibrado. Así cuando el que cuida el tesoro se levante para pesar su oro, es necesario que tu alegría y tu tristeza suban y bajen, para equilibrar tu alma. Al sentir una gran tristeza te das cuenta que la alegría es el mejor remedio para seguir adelante .Aquel que sabe descubrir lo positivo de las cosas y en especial de sus semejantes, siempre anda alegre y confiado. La alegría esta dentro de todos nosotros inherentemente. Proviene de la sensación de ser amado. Nace de apreciar el don de la vida. Surge cuando hacemos lo que nos parece correcto, acuérdate que la palabra alegría deriva del latín alicer-alecris, que significa vivo y animado, es por eso que se concibe como un estado interior fresco y luminoso, generador de bienestar general, altos niveles de energía y una poderosa disposición a la acción constructiva, que puede ser percibida en toda persona, siendo así que quien la experimenta, la revela en su apariencia, lenguaje, decisiones y actos.

Cuándo las ganas de reír estén ausentes, recuerda uno de los mejores momentos de tu vida, y déjalo correr por las calles de tu mente... Nunca dejes de sonreír, nunca sabes quien se puede enamorar de tu sonrisa

¿Por qué se deja de amar?

 Para la psiquiatra norteamericana Ethel S. Person, el amor "no es más que una expansión de la imaginación" y dejar de amar en cambio, una "contracción de la misma, así como todo nos parece más grandioso, más bello, más brillante, cuando nos enamoramos, ocurre lo contrario cuando dejamos de amar. Entonces vemos todo lo que rodea a la otra persona más pequeño, más feo, más sombrío"

Lo que resulta más impactante para mayor parte de las personas que dejan de amar, es que no siempre se encuentra una explicación clara y lógica para lo que sucede. Algunas veces, desde luego, existen razones evidentes para renunciar al amor de una persona, pero en muchas otras, no hay explicación razonable para lo que ha ocurrido. En ellas el desamor resulta tan caprichoso y tan inexplicable como el amor. También  existen muchas diferencias entre la forma en que va surgiendo el desamor, tantas como en las que surge el amor. Así hay amores que sufren un decaimiento súbito, hay otros que van esfumándose poco a poco, hasta que dejan de existir lamentablemente. Entre estos dos extremos existe una gama infinita de posibilidades, por lo tanto, resultaría muy poco válido hacer recomendaciones para evitar que el amor se acabe, porque jamás tendrían una explicación general o particular, pues el amor es una exclusiva concepción "sue generis" de los que concibieron dicho cariño.

Por otra parte, casi siempre se considera como "victima" a la persona que ha dejado de ser amada. Sin embargo, la realidad de las cosas es que dejar de amar suele también ser gran tormento para ambos, sobre todo cuando se lleva una relación estable en el tiempo, y cesa inesperadamente. Muchos psicólogos aseguran que la señal más inconfundible de que se ha dejado de amar a una persona es que se le ha dejado de admirar y respetar. Un punto  por aclarar importante, que cualquier quiebre se traduce como un factor incomunicacional y donde no se ha podido esclarecer puntos de intereses en común causando conflicto y angustia, pues a  pesar de formar parte de la misma especie, somos diferentes biológica, física y psicológicamente. "La posibilidad de unirnos, e incluso fusionarnos emocional y sexualmente, pasa por comprender y aprovechar esta diferencia para poder así complementarnos como pareja", explica el experto en psicobiología, David Deida. Así, se entendería que por más que nos esforcemos, nos cuesta mucho vivir con la persona que amamos, y por más que lo intentemos, tampoco resistimos hacerlo sin ella. Nos guste o no, solemos quedar atrapados por esta disyuntiva. Eso sí, a pesar del dolor y del sufrimiento que experimentamos cuando terminan nuestras relaciones sentimentales, jamás nos damos por vencidos. No importa la edad que tengamos, ni siquiera nuestro currículo afectivo, pues conservamos a pesar de los acontecimientos la necesidad natural e intrínseca de amar y ser amado por alguien.

El verdadero amor se sustenta bajo tres pilares: en primer lugar, la responsabilidad personal, que consiste en que cada amante se haga cargo de sí mismo psicológicamente. En segundo lugar, la interdependencia. Una vez conquistada la autonomía e independencia emocional, el aprendizaje radica en construir una convivencia constructiva, honesta y respetuosa. Y por último, valorar y disfrutar de la persona con la que compartimos nuestra vida tal como es. Si hoy por hoy nuestras relaciones están marcadas por la rutina, el conflicto y el sufrimiento es porque nadie nos ha enseñado a amar. Pero como cualquier otro arte, se aprende a base de practicar y cometer errores. El amor es como la semilla de una flor. Para que brote, desprenda su aroma y ofrezca sus frutos a la vida requiere cuidados diarios. Al igual que la flor, el amor necesita ser regado con agua, nutrirse de sol y ser mimado con agrado y cariño cada día. El reto de cada pareja consiste en convertir esta metáfora en una realidad, explorando en cada caso cuál es la mejor forma de conseguirlo. Nunca hemos de olvidar que, tarde o temprano, cosecharemos lo que hayamos sembrado.

Durante este proceso da lugar,  a la  "obsesión" con la persona amada, queriendo estar a su lado todo el tiempo y a cualquier precio. Es como un hechizo fisiológico que nos nubla la razón, volviéndonos adictos al objeto de nuestro afán. A nivel psicológico, "el enamoramiento nos lleva a distorsionar la realidad, proyectando una imagen idealizada sobre nuestra pareja. Estamos tan cegados por el intenso torbellino emocional que sentimos en nuestro corazón, que no vemos al otro tal como es, sino como nos gustaría que fuese".¿Amar o depender del otro?, es una buena pregunta...una vez se desvanecen los efectos del enamoramiento propios de los primeros años de pareja (idealización), los amantes empiezan a verse tal y como realmente son, y es entonces "cuando comienza la verdadera relación de pareja, pudiendo cultivar un amor sano, nutritivo y duradero", señalan los  expertos. En este punto del camino es donde se pone de manifiesto el auténtico compromiso  de la pareja. La paradoja inherente a nuestros vínculos afectivos es que todos deseamos ser queridos, pero ¿cuántos amamos realmente? Y es que una cosa es querer, y otra muy distinta, amar. A juicio del psicólogo clínico Walter Riso: "Queremos cuando sentimos un vacío y una carencia que creemos que el otro debe llenar con su amor". En cambio, "amamos cuando experimentamos abundancia y plenitud en nuestro interior, convirtiéndonos en cómplices del bienestar de nuestra pareja".

Un punto importante aquí,  es lo referente a  la madurez conductual  de la pareja, a menos que cada uno de los dos amantes se responsabilice de ser feliz por sí mismo, la relación puede convertirse en un campo de batalla. De hecho, "muchas parejas terminan encerrando su amor en la cárcel de la dependencia emocional, creyendo erróneamente que el otro es la única fuente de su felicidad", apunta Riso. "Es entonces cuando aparecen en escena el apego (creer que sin el otro no se puede vivir), los celos (tener miedo de perder al compañero sentimental), la posesividad (tratar al otro como si nos perteneciera) y el rencor, que nos lleva a sentir rabia e incluso odio hacia nuestra pareja, creyendo que es la causa de nuestro malestar". Y por si fuera poco, se sabe que cada conflicto que mantenemos con nuestra pareja deja heridas en nuestra mente y en nuestro corazón. No sabes cuándo fue que las cosas cambiaron ni por qué, simplemente la relación decayó, te dejaron de querer o más bien, su amor se transformó en algo más fraternal, un hecho es que los días conyugales felices no volverán, no se puede vivir del pasado, pues clausuras y enjaulas a tu futuro, visionando  imágenes oscuras y temerosas de nuevas o venideras relaciones. No te asustes, no es malo sentir esto. Con el tiempo descubrirás fortaleza y razón suficiente para tener claro que se puede vivir sin la otra persona, que la relación de pareja no es la única forma de amor, pues este sentimiento también se encuentra en la familia o los amigos, sin desconocer ni marginar que la vida de pareja es maravillosa, y que solo experimentándola podemos adquirir sensatez suficiente para entender que aún tratándose de una relación dual siempre serán personas distintas, con sus propios gustos y objetivos, no se trata ni de complementarse ni rellenar vacíos, sino de disfrutar ambos sin recetas autoritarias,  sin egoísmos y humildad de la "vida" en común.

 El amor es una "interdependencia" que necesita cuidado y trabajo de ambos amantes. Los vuelos naturales del espíritu humano no van de placer a placer, sino de una sana esperanza a otra, así se explica que desprenderse de una expectativa no es nada: lo heroico  y trascendental es desprenderse del sueño de amor, todo lo que vemos desfilar ante nuestros ojos, todo lo que imaginamos a través de la expresión del amor. Dios no te hubiera dado la capacidad de amor sin darte también la posibilidad de convertir tus sueños en realidad. Para aquellos que celebran el milagro de la vida...pero para aquellos que aman, el tiempo es eterno. Aquí estamos en la tierra por motivos, no sabemos muchas veces cuales, no  te empecines en saberlo, vida es aquello que siempre se alarga hacia lo alto y se esfuerza por alcanzar cosas mejores y en el amor verdadero, la distancia más pequeña es demasiado grande, y sobre la distancia más largas se pueden construir puentes y ventanas hasta en el cielo. Si rechazamos el amor que se nos da, si nos negamos dar amor porque tememos dolor o pérdida, entonces nuestra vida estará vacía. Decide apostar por el amor. El odio es una carga demasiado pesada. Si realmente quieres a alguien, lo único que quieres para él es su felicidad, incluso si tú no se la puedes dar, pues nunca dejas de querer la persona con la que realmente has estado enamorada.

 Si no sabes amar tu vida pasará como un destello...no llores, levántate, sonríe y  abre tus alas de nuevo.  

Tiempo para ti

Al hablar de nuestro desquilibrio emocional, los especialistas informan que varios son sus factores, entre ellos la ansiedad y la culpa, éstas conspiran interdependientes para poder alcanzar una salud emocional adecuada.

La ansiedad  nos ata a un futuro incierto, pues ubica  a la felicidad como algo a ser alcanzado, pero no está disponible de adquirir en su momento. Crea un sentimiento de constante insatisfacción, mal humor e intolerancia. Hace que las incertidumbres del mañana nos roben la paz de hoy.

La culpa, a su vez nos amarra al pasado, agota las fuerzas, pues es una esponja invisible que  absorbe todo lo que hay de bueno en nosotros. Se ríe de nuestros sueños de libertad y regeneración y nos sumerge en angustia y depresión.

La ansiedad y culpa provocan  desórdenes funcionales graves, y puede parecer que no hay nada que podamos hacer al respecto de su nivel y de sus alcances. Para las personas afligidas las cuentas no van a dejar de venir, nunca habrá más horas en el día para todas sus diligencias, y su carrera o las responsabilidades familiares siempre serán exigentes. También, tienen con harta frecuencia una visión peculiar sobre lo que son problemas que les acarrea un enorme desasosiego. Esta visión consistiría en suponer que un problema o conflicto nunca debería existir, y que si por lo tanto ocurre es una catástrofe, algún culpable ha fallado o ha dado un mal paso imperdonable, pues parten en la idea de que el curso de la vida personal y social es imprescindible que sea ordenado y perfecto y que si todos cumpliéramos con nuestro deber nunca habrían desbarajustes. ¿Pero ese ideal ha existido alguna vez?

En contraste con los ideales de perfección, podríamos considerar los problemas exactamente como lo que son: un error o situación no prevista ante la cual no sabemos todavía cual es la mejor manera de responder. Pues constantemente convendría  tener en consideración lo siguiente: es difícil aislarse del trato social grosero o incorrecto, que siempre hay personas diferentes  como pensamientos también diferentes habitan en ellos, en ocasiones muy dispares a los tuyos. Tú tienes más control y autoridad en tu vida de lo que piensas...de hecho están dentro de ti, tienes la obligación de descubrirlos, pues el mundo necesita de pausas, de extinguir a la nostalgia, de pisar freno y concederte un regalo para ti liberador. En el ambiente familiar y social, es necesario evitar que surjan malentendidos, o que se produzcan heridas que alejen a las personas, aliviando cargas y relaciones frágiles. Rescatar un trato comunicacional asertivo y coherente, acerca a los distantes, va más allá de las consecuencias obvias relacionadas por la ansiedad o la culpa, la clave esta en no permitir que las circunstancias externas nos marquen un ritmo estéril, y así podremos comenzar a respetar los ritmos más internos, más profundos, los de trascendencia. De hecho, la simple realización de que está en control de su vida es la base de una gestión personal ganadora, se requiere entonces,  hacerse cargo: hacerse cargo responsable de sus pensamientos, sus emociones, su horario, su entorno, y su forma de resolver los problemas. El objetivo final es una vida equilibrada, con tiempo para el trabajo, relaciones, relajación y diversión, además de la resistencia para soportar la presión y cumplir con desafíos que se acercan. No eres de hierro, pero tienes la capacidad de discriminar lo conveniente de lo infecundo, un día de esperanza, es un día espiritual que fortalece  y te hace encarar los desafíos de una vida cotidiana robustecida, necesitamos recordar que no somos máquinas. No somos esclavos de nadie, ni de nosotros mismos. Podemos evitar que nuestro cuerpo y alma se perjudiquen irreversiblemente. Necesitamos recordar y vivir estas verdades claramente y en el presente, de que es posible vivir libres del pasado y no temerle al futuro. Ahora es tú tiempo, hoy es tiempo para ti.

Un humilde aprendiz en la vida

 

Ser un "aprendiz" en la vida, es una eterna búsqueda de progreso, esfuerzo y deliberado entusiasmo, pues la condición y estado de aprendiz precisamente se refiere a "nuestra capacidad de aprender" cualidad en cuanto nos hacemos más receptivos, al abrirnos interiormente y poner todo el esfuerzo necesario para aprovechar constructivamente todas las experiencias de la vida y las enseñanzas que en cualquier forma recibamos. Nuestra mente abierta y la intensidad del deseo de progresar guían esta condición natural y de humana búsqueda, es a través de esta especie de despertar intrínseco y patente, nos proporciona el impulso necesario para caminar hacia delante, superando obstáculos y limitaciones, y sacando provecho de todas las experiencias y enseñanzas que encuentra a su paso, muy por el contrario, quien en su estado de conciencia se encuentra "ciego", no verá luz de conocimientos  nuevos, ni sentirá sed vehemente y benéfica de progreso, sofocado en la pasividad y sepultado en las materialidades ficticias de la vida, se irá,  inevitablemente convirtiendo  , a corto plazo en un esclavo supino de sus vicios, de sus necesidades y de sus pasiones.

 

La vida no es cuantas veces respires y exhales en ella,  sino cuantas veces quedes sin aliento de disfrutarla. Potencia tu diario vivir por intermedio de un aliciente constructo personal llamado "asombro"; permite que esta herramienta, como  innovación filosófica, te proteja del aburrimiento, desazón y letanía de la rutina. Es un trabajo inteligente, diligente y perseverante que puede convertirse en un verdadero arquitecto de tus anhelos, es un reconocimiento interior, una forma con sello personal intransferible para "ver" verdad y virtud en el mismo sendero que todos indistintamente recorremos, pero que solo los elegidos perciben como maravilloso. Quiero precisarte también, por intermedio de estas palabras, lo siguiente: los motivos que impulsan al hombre a cuestionarse acerca de la razón, como fundamento primero y esencial del mundo en que vive, y de sí mismo, es en esencia el mismo de tiempos pretéritos y actuales. Ya en su momento Platón y también Aristóteles, postularon que ello se debe a la innata "capacidad de asombro", de admiración y de extrañeza que siente el hombre ante la realidad que lo rodea, y ante la conciencia de sí mismo y de algunas circunstancias que lo afectan; que despiertan en él un insaciable deseo de saber más. Todo lo anterior nos lleva a pensar que el hombre nunca debería perder esta capacidad. Sin embargo, la humanidad como tal, la ha ido perdiendo, a consecuencia de aplicar para todo y en todo, una actitud pragmática y hostil que lo proyecta como un ser actualizado, pero deshumanizado. La inocencia del asombro esta en ti, descúbrela a diario, percibe el mundo en forma diferente, pues esto genera respuestas que permiten establecer las relaciones del hombre con el Universo, con Dios y con otros hombres. Esto implica que la finalidad última de aprender del asombro, es crear e incrementar la imaginación que induce la formación de imágenes y conceptos nuevos, que llenan de placer al hombre, en lo que se fundamenta la felicidad, el amor y trascendencia.

El adiós de una mascota familiar

 

Cuando se muere una mascota querida...algo de uno propio e íntimo de se va con ella, se pierde la presencia inocente y natural, un saludo espontáneo de bienvenida, o un arrullo o ronroneo en un acercamiento silencioso y apoyo incondicional, un amigo, o una camarada de juegos, una sabedora y paciente escucha. Sí, señores, una mascota en la vida humana es un regalo de Dios, un  obsequio para darnos a entender que lo grandioso y sublime se encuentra detrás de una limpia y sencilla mirada de tú  moscota, a través de esos ojos sin malicia que avergüenzan a mi mirada humana e imperfecta, se encuentra la gracia de la lealtad, la esperanza y conmiseración. Solo así, reconociendo esta gentileza divina concedida, se puede medir el valor de la propia alma humana agradeciendo esta iluminación benévola al cobijar un animal en casa. Ya no te veré más, fuiste mí compañera de este viaje al que llamamos vida, en otro tiempo estás. "Manchita" eres ahora, la dueña de un ámbito cerrado como un sueño que ha inesperadamente terminado, pero aún sé que guardas tú y yo ese rinconcito  especial del recuerdo...y en donde humildemente, te doy las gracias de haber compartido tu noble presencia conmigo.